Las vacaciones llegaron y, con ellas, una frase que probablemente escuchas varias veces al día: “¡Estoy aburrido!”.
Cuando esto sucede, muchas madres, padres y cuidadores sienten que deben encontrar inmediatamente una actividad, encender la televisión, prestar el celular o planificar una salida. Sin embargo, no es necesario llenar cada momento libre.
El aburrimiento también puede abrir una puerta al juego, la imaginación y la autonomía. La clave está en acompañar a niñas, niños y adolescentes con ternura, sin ignorar lo que sienten, pero tampoco resolviendo siempre por ellos.
En Ecuador, hablar del tiempo libre también implica reconocer que no todas las niñas, niños y adolescentes viven las vacaciones de la misma manera. Pamela Defaz, investigadora y coordinadora de Educación de World Vision Ecuador, distingue entre unas vacaciones con acceso a campamentos, cursos y actividades, y otras marcadas por la inseguridad, el cuidado de hermanos o la falta de espacios protectores.
Por eso, acompañar el aburrimiento no significa exigir a las familias grandes planes o gastos, sino buscar oportunidades posibles y seguras para jugar, descansar, crear y compartir. El juego, la lectura, la música, el movimiento y las actividades creativas forman parte de una crianza con ternura. Los entornos basados en el afecto, la estimulación y el respeto favorecen la seguridad, la socialización, el aprendizaje y la capacidad creativa de niñas y niños.
Esto no significa que debas dejar a tus hijos solos frente a su malestar. Significa que puedes acompañarlos sin convertirte en la única persona responsable de entretenerlos.
Cuando tu hijo diga que está aburrido, antes de ofrecerle el celular o una lista completa de actividades, puedes hacer una pausa y escuchar.
Prueba con preguntas como:
Estas preguntas no entregan una solución inmediata. En cambio, ayudan a niñas y niños a reconocer sus intereses, tomar pequeñas decisiones y buscar alternativas.
La Crianza con Ternura invita precisamente a mirar detrás de cada conducta. En vacaciones, una queja puede expresar aburrimiento, cansancio, necesidad de atención, dificultad para adaptarse a una nueva rutina o deseo de compartir tiempo con un adulto.
En ocasiones, cuando un niño dice “estoy aburrido”, en realidad puede estar diciendo:
Puedes responder con ternura:
“Entiendo que no encuentres qué hacer. Pensemos juntos en algunas opciones y luego tú eliges”.
También puedes dedicarle unos minutos de atención exclusiva antes de invitarlo a jugar por su cuenta. A veces, una conversación, un abrazo o un pequeño momento compartido es suficiente para que vuelva a explorar con autonomía.
Pamela Defaz recomienda fortalecer las redes de cuidado entre familiares y vecinos, aprovechar parques, bibliotecas y canchas en horarios seguros, y establecer rutinas con propósito. También propone actividades accesibles, como leer en familia, crear juegos con materiales reutilizables y asumir responsabilidades del hogar de manera lúdica. Estas opciones permiten enriquecer las vacaciones sin que el presupuesto se convierta en una barrera.
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Una herramienta sencilla es preparar en familia un frasco de ideas. Cada integrante puede escribir o dibujar actividades en pequeños papeles. Cuando alguien diga que está aburrido, puede sacar una opción del frasco.
Incluyan propuestas que no requieran gastar dinero ni salir de casa:
El frasco no debe convertirse en una obligación. Su propósito es ofrecer un punto de partida cuando a niñas y niños les cuesta encontrar una idea.
Las actividades educativas pueden ser valiosas, pero las vacaciones también son un tiempo para descansar. No todo juego necesita enseñar matemáticas, mejorar la lectura o producir un resultado visible. Jugar por jugar, imaginar, conversar, moverse y descansar también son experiencias importantes.
Evita llenar cada día con cursos, tareas y horarios rígidos. Una rutina flexible puede incluir:
Las pantallas pueden formar parte de las vacaciones, pero no deberían convertirse en la única respuesta al aburrimiento.
Antes de entregar un dispositivo, puedes preguntar:
En lugar de prohibir de manera repentina, construyan acuerdos familiares sobre horarios, contenidos y espacios sin dispositivos. Las personas adultas también deben revisar sus propios hábitos, porque niñas y niños aprenden observando.
Una alternativa es crear una lista visible con distintas posibilidades: jugar, leer, dibujar, ayudar a cocinar, descansar, conversar, escuchar música o usar una pantalla durante el tiempo acordado.
Cuando tus hijos comiencen una actividad, evita dirigir cada paso. Procura no corregir inmediatamente el dibujo, completar la construcción o decirles cómo debería terminar la historia. Puedes mostrar interés con frases como:
Reconocer el proceso fortalece la confianza. No es necesario que toda actividad produzca algo bonito, útil o perfecto.
Una caja puede convertirse en una nave espacial. Una sábana puede ser una montaña. Una cuchara puede transformarse en un personaje. La imaginación crece cuando encuentra tiempo, materiales sencillos y libertad para explorar.
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El aburrimiento ocasional es normal. Sin embargo, es importante observar si aparece junto con otros cambios. Conversa con tu hijo y busca orientación profesional cuando notes de manera persistente:
No minimices sus emociones ni respondas con frases como “no tienes motivos para sentirte así”. Escucha con calma, valida lo que siente y recuérdale que puede pedir ayuda.
No necesitas programar cada hora ni convertirte en animador durante todas las vacaciones. Tus hijos también pueden aprender a elegir, intentar, equivocarse, descansar y volver a empezar. Tu papel es ofrecer un entorno seguro, algunos materiales, límites claros y la tranquilidad de saber que pueden acudir a ti.
La próxima vez que escuches “¡Estoy aburrido!”, respira antes de buscar una solución. Tal vez ese momento sea el comienzo de un dibujo, una historia, un juego nuevo o una conversación que la familia recordará durante mucho tiempo.
En estas vacaciones, acompaña sin controlar, orienta sin resolverlo todo y permite que la creatividad encuentre su propio camino. Criar con ternura también es confiar en lo que tus hijos son capaces de imaginar.
El aburrimiento ocasional puede darles la oportunidad de buscar ideas, tomar decisiones y comenzar actividades por iniciativa propia. Debe desarrollarse en un entorno seguro y con personas adultas disponibles para acompañar.
Escucha lo que necesita, ofrécele dos o tres opciones sencillas y permite que elija. También puedes utilizar un frasco de actividades elaborado en familia.
No. Las vacaciones pueden combinar momentos organizados, responsabilidades, tiempo familiar, juego libre y descanso.
Construyan acuerdos claros, definan horarios, ofrezcan alternativas accesibles y mantengan los dispositivos fuera de ciertos espacios, como la mesa durante las comidas.
Leer, inventar cuentos, cocinar, caminar, dibujar, construir con cajas, bailar, jugar a las adivinanzas, sembrar, organizar fotografías o realizar juegos tradicionales.
Charla: Disciplina con Ternura
Este 25 y 26 de julio, te invitamos a participar en nuestra charla “Disciplina con Ternura”, un espacio pensado para madres, padres y cuidadores.
Conversaremos sobre consejos prácticos para acompañar a tus hijos durante su desarrollo, fortalecer la convivencia en casa y cuidar también tu bienestar como mamá, papá o cuidador.
Será una oportunidad para reflexionar sobre cómo poner límites con amor, reducir los gritos, escuchar mejor y construir relaciones familiares más seguras y afectuosas.
Te esperamos el sábado 25 y domingo 26 de julio en el centro comercial Altos del Cayambe Shopping