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¿Estamos preparados para el fenómeno de El Niño?

Escrito por World Vision Ecuador | Sep 24, 2026, 4:19:15 PM

Cuando escuchamos hablar del fenómeno de El Niño, probablemente pensamos primero en lluvias intensas, inundaciones o deslizamientos. Sin embargo, para miles de familias sus consecuencias pueden ir mucho más allá. Una emergencia puede interrumpir las clases, dificultar el acceso a agua segura, afectar los cultivos y los ingresos familiares, aumentar el riesgo de enfermedades y hacer más difícil conseguir alimentos nutritivos.

Proteger a la niñez ante una emergencia no puede esperar. Fenómenos climáticos como El Niño pueden intensificar riesgos existentes y generar nuevos impactos en las comunidades. Por eso, prepararnos hoy nos permite responder de manera más oportuna y fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes. 

Ante el escenario climático actual, hay una pregunta que vale la pena hacernos como familias y comunidades: ¿Estamos preparados para el fenómeno de El Niño?

Prepararnos no significa vivir con miedo. Significa informarnos, anticiparnos y saber qué podemos hacer para proteger especialmente a niñas, niños y adolescentes.

El Niño ya está presente: ¿qué sabemos?

El fenómeno de El Niño es un evento climático natural relacionado con el calentamiento inusual de las aguas del océano Pacífico tropical. Estos cambios en el océano interactúan con la atmósfera y pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo.

Actualmente, El Niño ya está activo. El 10 de septiembre de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que El Niño continúa fortaleciéndose. Además, existe una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante finales de 2026 e inicios de 2027.

Esto no significa que necesariamente se producirán impactos extremos en todos los lugares. Incluso un fenómeno de gran intensidad no determina por sí solo cuánto lloverá o cuáles serán exactamente sus consecuencias en una determinada comunidad. Los organismos especializados advierten que una mayor intensidad aumenta la probabilidad de ciertos efectos asociados con El Niño, pero no los garantiza.

Por eso es fundamental mantenerse informado a través de las autoridades y organismos oficiales y prestar atención a las alertas y pronósticos correspondientes a cada territorio.

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El impacto de El Niño va más allá de las lluvias

Hablar de preparación frente a El Niño no debería limitarse a preguntarnos si tenemos paraguas, botas o una casa capaz de soportar una temporada lluviosa. Los eventos climáticos pueden generar una cadena de consecuencias que termina afectando la vida cotidiana de una familia.

Una inundación puede impedir que una niña llegue a la escuela. Una carretera interrumpida puede dificultar que los alimentos lleguen hasta una comunidad. La pérdida de una cosecha puede reducir los ingresos de una familia. El agua contaminada puede incrementar riesgos para la salud.

El acceso a agua segura, saneamiento e higiene (WASH) es especialmente importante durante una emergencia. Estos servicios pueden verse interrumpidos y afectar directamente la salud y el bienestar de las comunidades, especialmente de la niñez. Garantizar agua segura, saneamiento e higiene también significa proteger la salud, la dignidad y el bienestar de niñas y niños.  

Y cuando una familia ya enfrenta dificultades económicas o alimentarias, una emergencia puede profundizar esas vulnerabilidades. Esta realidad resulta especialmente importante en Ecuador.

La Encuesta Nacional Tu Voz, Tus Derechos 2025, impulsada por World Vision Ecuador, escuchó a más de 264.000 niñas, niños y adolescentes del país. Entre sus resultados, el 60 % señaló haber pasado momentos sin alimentos por falta de dinero. Además, solamente el 38 % indicó consumir frutas y verduras todos los días.

Estos datos nos recuerdan algo fundamental: una emergencia climática no comienza sobre una hoja en blanco. Puede llegar a hogares que ya enfrentan dificultades para garantizar una alimentación suficiente y nutritiva.

¿Cómo proteger a tu familia ante El Niño?

La preparación empieza por identificar los riesgos y fortalecer las capacidades de las familias y comunidades antes de que ocurra una emergencia. Si llega una emergencia, la respuesta debe atender las necesidades inmediatas; después, la recuperación también debe considerar protección, bienestar psicosocial, educación, fortalecimiento familiar y medios de vida. 

Cada hogar puede elaborar un pequeño plan familiar de emergencia. Algunas acciones importantes son identificar los riesgos alrededor de la vivienda; definir una ruta y un punto de encuentro; preparar una mochila de emergencia; considerar las necesidades particulares de niñas y niños; proteger el agua y los alimentos; mantenerlos junto a sus cuidadores durante una evacuación; conversar en familia sobre qué hacer; y seguir las alertas oficiales.

Estas son algunas acciones que puedes considerar:

  • Identifica los riesgos alrededor de tu vivienda. Reconoce quebradas, ríos, pendientes, zonas inundables u otros lugares que podrían representar peligro.

  • Define una ruta y un punto de encuentro familiar. Todas las personas del hogar deberían saber hacia dónde dirigirse en caso de una evacuación.

  • Prepara una mochila de emergencia. Puede incluir agua segura, alimentos no perecibles, linterna, radio, baterías, medicamentos necesarios, artículos de higiene y copias protegidas de documentos importantes.

  • Piensa en las necesidades de niñas y niños. Incluye alimentos apropiados para su edad, ropa, medicamentos necesarios y algún elemento que pueda brindarles tranquilidad.

  • Protege el agua y los alimentos. Guárdalos en recipientes cerrados y evita consumir productos que hayan tenido contacto con agua de inundación.

  • Mantén unidos a niñas y niños con sus cuidadores. En una evacuación, establece previamente quién será responsable de acompañarlos.

  • Habla sobre la emergencia en familia. Explica a niñas y niños qué hacer sin utilizar mensajes que aumenten innecesariamente el miedo.

  • Infórmate mediante fuentes oficiales. Los pronósticos pueden cambiar. Sigue las alertas de las autoridades y organismos técnicos correspondientes a tu localidad.

Si las autoridades ordenan evacuar una zona, es importante seguir sus instrucciones y no esperar hasta que la situación se vuelva crítica.

Prepararnos también significa cuidar nuestra comunidad

Ninguna familia enfrenta una emergencia completamente sola. Preguntarnos si estamos preparados también significa mirar alrededor: ¿Hay adultos mayores que necesitarían ayuda?, ¿Familias con niñas y niños pequeños?, ¿Personas con discapacidad?, ¿Vecinos que viven cerca de una quebrada o río?

Una comunidad que se organiza antes de una emergencia puede responder mejor cuando llega el momento de actuar.

Podemos conversar con nuestros vecinos, identificar espacios seguros, compartir información verificada y conocer cuáles son las instituciones y servicios disponibles en nuestro territorio. La prevención también se construye colectivamente.

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Escuchar a niñas y niños también es parte de estar preparados

Prepararnos no significa decidir todo por ellos. Niñas, niños y adolescentes también pueden participar en la construcción del plan familiar: identificar un lugar seguro, aprender un número telefónico importante, reconocer la mochila de emergencia o saber quién será la persona adulta responsable de acompañarlos.

Escucharlos es particularmente importante. La encuesta Tu Voz, Tus Derechos 2025 muestra que 8 de cada 10 niñas, niños y adolescentes participantes quieren que sus opiniones lleguen a las autoridades. Su participación puede ayudarnos a identificar necesidades que las personas adultas no siempre vemos.

World Vision: antes, durante y después de una emergencia

La preparación no termina cuando comienza una emergencia, ni la respuesta termina cuando disminuye el peligro. World Vision Ecuador trabaja antes, durante y después de las emergencias, fortaleciendo las capacidades de las comunidades, movilizando asistencia humanitaria y acompañando la recuperación de niñas, niños, adolescentes y sus familias.

En 2025, 63.389 personas recibieron asistencia humanitaria en Ecuador y 31.272 fueron capacitadas en gestión de riesgos y respuesta. En 2026, 17.714 niñas, niños y adolescentes y 6.680 personas adultas han recibido apoyo en preparación, respuesta y recuperación ante emergencias, de acuerdo con los mensajes institucionales proporcionados por World Vision Ecuador. 

Este trabajo parte de una idea sencilla: prepararnos hoy nos permite proteger y responder mejor mañana.

¿Estamos preparados?

El Niño nos invita a hacernos esta pregunta antes de enfrentar una emergencia. No podemos controlar cuándo lloverá ni determinar completamente la intensidad de un fenómeno climático. Pero sí podemos decidir cuánto nos informamos, cómo nos organizamos y qué medidas tomamos para reducir riesgos.

Prepararnos para El Niño es proteger el agua que bebemos, los alimentos que consumimos, la continuidad de la educación y la seguridad de nuestras familias. Pero, sobre todo, es reconocer que frente a una emergencia proteger a la niñez debe estar en el centro de nuestras decisiones.

Hoy es un buen momento para conversar en familia: ¿Sabemos qué haríamos si una emergencia afectara nuestra comunidad?

La respuesta puede comenzar con algo tan sencillo como informarnos, elaborar juntos un plan y estar preparados antes de que llegue la lluvia.