En Ecuador, la violencia ligada al crimen organizado se ha intensificado en los últimos años y hoy afecta la vida cotidiana de comunidades enteras: barrios con control territorial, amenazas, extorsión, miedo a transitar y una presión constante sobre familias y escuelas.
El Observatorio de Niñez, Adolescencia y Juventud advierte que el país atraviesa un incremento sostenido de la violencia delincuencial y que esto impacta de manera particular a niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
Y aquí viene lo más duro: 2025 cerró con 9.216 homicidios intencionales, el número más alto registrado en el país.
En ese mismo año, el informe registra 583 homicidios de niñas, niños y adolescentes (0 a 17 años).
Este escenario no solo amenaza la seguridad: también crea condiciones para que redes criminales busquen captar, usar o reclutar a adolescentes.
¿Por qué el narcotráfico apunta a adolescentes?
El crimen organizado necesita “mano de obra” para vigilar, transportar, cobrar, intimidar o servir de mensajería. Y en contextos de pobreza, deserción escolar y violencia, algunos adolescentes quedan más expuestos a esas presiones.
El Observatorio señala además un dato clave: Ecuador no cuenta con una cifra oficial cierta sobre reclutamiento de niñas, niños y adolescentes, lo que vuelve más difícil dimensionar el problema y actuar a tiempo.
Aun así, hay evidencia indirecta alarmante:
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En 2025, la tasa nacional de homicidios fue 50,9 por cada 100.000 habitantes, pero en jóvenes (18 a 29) sube a 103,8; y en adolescencia (12 a 17) alcanza 27,7.
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En 2025, 90,9% de los homicidios de NNA se cometieron con armas de fuego.
Señales de alerta (sin estigmatizar)
No se trata de “culpar” a adolescentes. Se trata de acompañar y reaccionar temprano. Pon atención si notas:
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Dinero, celulares o ropa sin explicación clara.
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Cambios bruscos de horarios, secretos o miedo a contar dónde estuvo.
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Amenazas o “favores” que alguien le cobra.
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Faltas repetidas a clases o abandono escolar.
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Ansiedad, hipervigilancia, irritabilidad o aislamiento.
Una señal sola no confirma nada. Pero varias señales juntas merecen conversación y apoyo.
Qué puede hacer una familia hoy (pasos prácticos)
1) Conversaciones cortas, frecuentes y sin juicio
En vez de interrogar, prueba: “¿Alguien te está presionando?” o “¿Qué es lo más difícil del barrio/escuela ahora?”.
2) Acuerdos familiares de seguridad
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Palabra clave para pedir ayuda por chat sin explicar todo.
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Ruta segura a casa/escuela y punto de encuentro.
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Regla clara: no hacer “mandados” de terceros, aunque parezcan pequeños.
3) Cuidar lo digital
A veces la captación inicia con “ofertas” por redes. Si hay presión o amenazas, guardar capturas puede ser útil para pedir ayuda.
4) Priorizar apoyo emocional
La violencia sostenida desgasta. Si hay insomnio, pánico o estrés intenso, pedir apoyo psicosocial es parte de la prevención.
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La escuela también protege (y no debe hacerlo sola)
Cuando el riesgo sube, la escuela puede ser un “escudo” si activa redes:
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Seguimiento a inasistencias y cambios de comportamiento.
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Protocolos de protección y rutas de derivación seguras.
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Espacios de participación adolescente (deporte, arte, liderazgo) que den pertenencia positiva.
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Trabajo coordinado con familias y actores comunitarios.
¿Qué hace World Vision en territorios? Respuestas que cuidan y previenen
Desde World Vision, el enfoque no es solo “reaccionar” cuando el daño ya ocurrió, sino reducir riesgos y fortalecer protección con acciones concretas:
1) Espacios para la Ternura y la Alegría
Son espacios seguros y protectores en comunidades con alta vulnerabilidad, donde niñas, niños y adolescentes participan en actividades lúdicas y socioemocionales (juegos, arte, música, dinámicas para trabajo en equipo) y se articula con familias y líderes comunitarios.
En Monte Sinaí (Guayaquil), el proyecto reporta 127 participantes (62 niñas y 65 niños).
Y registra resultados importantes:
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84,13% evidencia un proceso de recuperación psicológica/emocional en el último mes.
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96,83% expresa sentirse más protegido y con mayor conocimiento para cuidarse.
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85,71% sabe dónde acudir cuando tiene un problema.
2) Youth Ready (jóvenes y adolescentes)
Impulsa habilidades para la vida, liderazgo, toma de decisiones y proyecto de vida, para que adolescentes encuentren caminos de futuro y reduzcan su exposición a riesgos.
3) Trabajo intencionado con escuelas
Acompañamiento para fortalecer entornos protectores, convivencia segura y redes de apoyo entre escuela–familias–comunidad.
Estas respuestas son clave porque el reclutamiento se combate también con oportunidades, vínculos y protección: lo que sostiene a una familia y a una comunidad cuando la violencia intenta romperlo todo.
Si sospechas amenazas o riesgo inminente
Si hay un peligro inmediato, prioriza la seguridad física y busca ayuda por canales de emergencia (por ejemplo, 911). Evita confrontar a quienes ejercen presión. Actúa con cuidado y acompañamiento.
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