No tengo miedo al virus

World Vision Ecuador
May 19, 2020 1:25:28 PM

Fotografía por Chris Huber, World Vision USA

En 2019, el Programa de Área Quito Sur de World Vision Ecuador inició sus actividades en el extremo suroriente de la ciudad de Quito para atender a niñas, niños y adolescentes que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Durante el tiempo de cuarentena este sector no ha disminuido la actividad en sus calles, nos podemos encontrar con niños y adultos llevando una vida relativamente “normal”, excepto porque algunas personas usan mascarillas. Las ferreterías, mecánicas, restaurantes y una que otra peluquería atienden con la puerta entre abierta, a pesar de las restricciones. Los niños juegan en las calles como un día de vacación, no todos tienen acceso a internet y no pueden asistir a las clases virtuales, por eso prefieren salir a pasar el tiempo con sus vecinos.

Ese no es el caso de Jorman de 4 años, niño patrocinado por World Vision, que pasa la mayor parte del aislamiento obligatorio en un pequeño departamento junto a su mamá y a su hermano Elian de 6 meses, mientras su padre sale por unas horas del día al Mercado Mayorista donde trabaja como cargador, a pesar de tener una lesión en su columna. María Jesica y Manuel, padres de Jorman, son oriundos de Zumbahua, Provincia de Cotopaxi y decidieron migrar a Quito hace 4 años en búsqueda de días mejores. La agricultura, una actividad muy fuerte, fue por muchos años el sustento de la familia pero al llegar a la ciudad capital se encontraron con que “no era diferente, acá también se sufre”, nos dice María Jesica.

Durante la cuarentena Jorman y Elian juegan en la sala de su casa y su mamá se ha convertido en maestra y compañera de juegos, los niños tienen pocos juguetes así que la imaginación se ha convertido en el ingrediente principal y Jorman es el más entusiasta. Los hermanos, a pesar de la diferencia de edad, se comprenden muy bien y comparten su tiempo. Jorman es un niño muy alegre y abierto, habla sobre su escuela, sus amigos y su papá a quien le extraña en las mañanas y a de hermano Elian, que lo cuida con mucho cariño. El niño sabe que pasa en el mundo y nos muestra la técnica de lavado de manos “debes usar jabón” nos dice mientras frota sus manos. Nos comenta que “el virus enferma a las personas”, mas él no tiene miedo porque no sale de su casa y en la casa nadie tose, a veces su papá pero es “por el frío”, nos dice.

Al recibir su kit de educación no pierde tiempo y posa para la cámara muy feliz y contento de todo lo que va pintar con los lápices de colores que recibió. Para María Jesica, el kit de educación que recibió Jorman es importante porque “ahora que no va a la escuela tendrá con que practicar lo que ha aprendido y puede estar distraído por mucho tiempo. No me gusta que vean mucho la televisión”.

Para la familia de Jorman es muy difícil la situación económica durante la cuarentena, debido a que su papá es el proveedor de la casa y depende de su trabajo diario para poder llevar el sustento. Mientras estén suspendidas las actividades en los mercados de Quito muy poco podrá reunir para cubrir los gastos. El tiempo de aislamiento obligatorio lo pueden cumplir Jorman, Elian y su mamá al pie de la letra; sin embargo, están expuestos porque su papá debe salir y no cuenta con los implementos de bioseguridad para garantizar que cuando llegue a casa los riesgos sean los mínimos.

 

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Fotografía por Chris Huber, World Vision USA

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