En el cantón Muisne, en la provincia de Esmeraldas, las comunidades Chachi enfrentan condiciones geográficas que pueden profundizar su vulnerabilidad durante la temporada de lluvias. Sus territorios se encuentran en zonas rurales y de difícil acceso, donde los caminos pueden deteriorarse y convertirse en senderos de lodo, dificultando la movilidad de las familias y el ingreso de asistencia y servicios. En este contexto, las lluvias no solo representan un riesgo para la salud y el bienestar, sino que también pueden aumentar el aislamiento de comunidades que históricamente han tenido un acceso limitado a recursos y oportunidades para fortalecer sus capacidades frente a las emergencias.
Es en este escenario donde iniciativas de respuesta humanitaria buscan no solo atender necesidades inmediatas, sino también fortalecer las capacidades de las comunidades para afrontar futuros riesgos. Para las familias Chachi, contar con herramientas, conocimientos y espacios de diálogo puede marcar una diferencia que permanece más allá de la emergencia.
La voz de Ligia
“Quiero contarles cómo vivimos cada temporada de lluvias en Muisne. Cuando llega el invierno, los caminos que conectan a nuestra comunidad se convierten en senderos de lodo profundo, lo que dificulta el acceso de las familias y limita la llegada de apoyo externo. Durante muchos años enfrentamos estas condiciones con pocos recursos y escasas oportunidades para fortalecer nuestras capacidades frente a los riesgos que trae esta época.
En este contexto, el acompañamiento de World Vision Ecuador representó una oportunidad para trabajar junto a nuestra comunidad. A pesar de las dificultades para llegar hasta nuestro territorio, compartieron con nosotros jornadas de capacitación y entregaron kits de higiene que fortalecen las acciones que realizamos para proteger la salud de nuestras familias.
Uno de los aspectos que más valoramos fue la posibilidad de dialogar sobre el cuidado de la salud, el consumo de agua segura y la prevención de la violencia basada en género. Estos espacios permitieron que mujeres, hombres y jóvenes conversáramos sobre temas que pocas veces abordamos de manera colectiva y reflexionáramos sobre cómo contribuir al bienestar y la protección de todas las personas de la comunidad.
Para nosotros, el valor de este proyecto no estuvo únicamente en los insumos recibidos, sino también en los conocimientos compartidos. Hoy contamos con más herramientas para poner en práctica medidas de higiene, promover el consumo de agua más segura y continuar generando espacios de diálogo que fortalezcan el cuidado mutuo dentro de la comunidad.
Las lluvias y los desafíos para acceder a nuestro territorio continúan siendo parte de nuestra realidad. Sin embargo, este proceso nos dejó capacidades que permanecen en la comunidad y la confianza de saber que, trabajando de manera conjunta, podemos seguir fortaleciendo el bienestar de nuestras familias y de las nuevas generaciones Chachi”.
Ligia, habitante Chachi de Muisne
La experiencia de Ligia, desde Muisne, hizo parte del proyecto de respuesta humanitaria implementado por World Vision Ecuador con el apoyo de The Coca-Cola Foundation, que atendió a 5.973 personas de 33 comunidades de Esmeraldas, Los Ríos y Manabí afectadas por la temporada de lluvias. La iniciativa combinó la entrega de 1.383 kits de higiene y 100 kits de agua segura con jornadas de promoción de prácticas de higiene y prevención de enfermedades, buscando reducir riesgos para la salud y fortalecer la capacidad de las comunidades para proteger a sus familias.
Cada 19 de agosto, el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria nos recuerda que detrás de cada respuesta hay personas, comunidades y equipos que hacen posible que la ayuda llegue allí donde más se necesita. En contextos de emergencia, asistir no significa únicamente entregar recursos: significa escuchar, acompañar y trabajar junto a las comunidades para que puedan protegerse hoy y estar mejor preparadas para los desafíos del mañana.

