Cuando una emergencia golpea a un país, no solo se caen edificios: también se interrumpe la vida de miles de familias. Se pierden hogares, documentos, alimentos, medicinas, rutinas, escuelas y espacios seguros para niñas y niños. Eso está ocurriendo hoy en Venezuela, tras el terremoto que afectó el centro-norte del país el 24 de junio de 2026.
De acuerdo con información preliminar al 30 de junio, se reportan 1.943 personas fallecidas, 10.571 heridas, 157 desaparecidas oficialmente y más de 15.000 personas damnificadas. También se registran daños en hospitales, carreteras, puentes y miles de infraestructuras, lo que dificulta aún más la llegada de ayuda humanitaria.
En medio de esta realidad, ayudar no es solo un gesto solidario: es una forma concreta de proteger la vida, la dignidad y el futuro de niñas, niños y familias que hoy enfrentan miedo, pérdida y necesidad.
¿Por qué es importante ayudar en una emergencia?
Porque las primeras horas y días después de un desastre son decisivos. Las familias necesitan alimentos, agua segura, higiene, refugio, atención psicosocial y protección. Para niñas, niños y adolescentes, una emergencia aumenta riesgos como separación familiar, angustia emocional, exposición a estructuras inseguras y violencia.
World Vision ha activado su respuesta humanitaria en Venezuela con asistencia a familias afectadas y espacios seguros para la niñez. Entre las acciones reportadas están la entrega de kits de aseo y canastas de alimentos a 320 familias en Caracas, provisiones para garantizar 300 platos diarios durante un mes en un comedor comunitario, y atención a 70 niñas, niños y adolescentes en un Espacio Amigable para la Niñez, con Primeros Auxilios Psicológicos y referenciación de casos sin documentación.
Además, World Vision informó que continúa evaluando necesidades en protección infantil, apoyo psicosocial, vivienda segura, agua, saneamiento e higiene, y que busca fortalecer la respuesta ante el aumento de necesidades en las comunidades afectadas.
Ayudar en estas situaciones importa porque una familia que recibe apoyo oportuno puede comer hoy, protegerse de enfermedades, acceder a higiene básica y sentirse acompañada. Para una niña o un niño, puede significar volver a jugar en un espacio seguro, recibir contención emocional y no enfrentar la emergencia en soledad.
Espacios seguros: proteger también es acompañar
Los Espacios Amigables para la Niñez son lugares donde niñas, niños y adolescentes pueden recibir apoyo, jugar, expresarse, sentirse escuchados y recuperar poco a poco una sensación de estabilidad. En contextos de crisis, estos espacios ayudan a identificar riesgos, brindar contención emocional y conectar a niñas y niños con servicios de protección cuando lo necesitan.
World Vision ya ha activado este tipo de respuesta en Venezuela. Según el reporte de situación, se atendió a 70 niñas, niños y adolescentes en un Espacio Amigable para la Niñez, brindando Primeros Auxilios Psicológicos y gestionando la referenciación de casos de niñas y niños sin documentación. Además, se planificó la activación de dos nuevos espacios en La Guaira, en las comunidades de Club Bahía y la Iglesia Atanzazú, en Catia La Mar.
Estos espacios son importantes porque una emergencia no termina cuando deja de temblar. Para la niñez, el miedo, la incertidumbre y la pérdida pueden permanecer por mucho tiempo. Un lugar seguro, con adultos preparados, puede ayudarles a procesar lo vivido, volver a jugar, reconocer sus emociones y sentirse protegidos.
En una emergencia, proteger a la niñez también implica acciones cotidianas desde las familias y comunidades. World Vision recomienda mantener una supervisión activa, saber dónde están niñas, niños y adolescentes, con quién permanecen y evitar que se desplacen solos en lugares desconocidos, concurridos o inseguros. Si una persona cuidadora necesita ausentarse, es importante acordar previamente quién asumirá el cuidado y asegurarse de que sea alguien confiable.
También es clave hablar con niñas, niños y adolescentes de forma clara, tranquila y apropiada para su edad. En medio del miedo y la confusión, necesitan expresar sus emociones, hacer preguntas y saber a quién acudir si se sienten en riesgo. Las familias pueden acordar puntos de encuentro, enseñarles a identificar personas seguras y recordarles que nadie debe pedirles guardar secretos que les hagan sentir incómodos, asustados o inseguros.
El bienestar emocional debe ser una prioridad. Es normal que, después de un desastre, niñas y niños sientan miedo, tristeza, enojo o preocupación. Escucharles sin juzgar, mantener rutinas sencillas de alimentación, descanso y juego, y permitirles expresarse mediante actividades como dibujo, lectura o recreación ayuda a recuperar poco a poco su sensación de seguridad.
La protección es una tarea compartida. Familias, comunidades, autoridades y organizaciones humanitarias deben mantenerse atentas para identificar riesgos y actuar a tiempo. La ayuda humanitaria debe ser siempre segura, gratuita y digna: nadie puede pedir dinero, favores o información innecesaria a cambio de asistencia. Ante cualquier conducta inapropiada o situación que ponga en riesgo a una niña, niño o adolescente, se debe reportar de inmediato a las autoridades o al personal humanitario identificado.
La respuesta de World Vision en Venezuela
World Vision continúa ampliando su respuesta humanitaria en las comunidades afectadas. La organización ha entregado asistencia humanitaria a familias, ha habilitado espacios seguros para la niñez y está evaluando daños y necesidades en zonas como La Guaira, Catia La Mar, Miranda, Falcón y Carabobo.
Entre las acciones reportadas se encuentran la entrega de kits de aseo y canastas de alimentos a 320 familias, provisiones para preparar 300 platos diarios durante un mes en un comedor comunitario, y nuevas acciones para atender a 400 familias con canastas de alimentos de consumo rápido y kits de higiene.
La respuesta también incluye protección infantil, apoyo psicosocial, saneamiento, higiene, manejo menstrual, baños portátiles y sistemas de gestión de residuos en albergues.
¿Por qué donar en efectivo ayuda más rápido?
En una emergencia, las necesidades cambian cada día. Por eso, donar en efectivo permite responder con mayor rapidez y comprar lo que realmente se necesita en el momento: alimentos, kits de higiene, insumos de protección o apoyo para espacios seguros. También evita procesos lentos de traslado, clasificación y almacenamiento de donaciones en especie desde Ecuador hasta Venezuela.
Además, permite adquirir insumos cerca de las zonas afectadas cuando es posible, apoyar la economía local, respetar la dignidad de las familias y asegurar trazabilidad en el uso de los recursos.
Desde Ecuador también podemos estar presentes
La relación entre Ecuador y Venezuela no es lejana. Durante los últimos años, Ecuador ha sido país de tránsito y destino para miles de personas venezolanas que salieron de su país por una crisis prolongada. Estudios de World Vision Ecuador han señalado que niñas, niños, adolescentes y mujeres en movilidad humana enfrentan mayores riesgos de vulneración de derechos, falta de refugio, xenofobia y barreras para acceder a servicios básicos.
Por eso, ante una nueva emergencia, la solidaridad de Ecuador puede convertirse en esperanza. No se trata solo de ayudar a “otro país”; se trata de reconocer que detrás de cada cifra hay una familia, una niña que necesita protección, un niño que necesita alimento, una madre que busca un lugar seguro, un abuelo que requiere atención.
Tu donación puede llegar donde más se necesita
Hoy, una donación en efectivo puede transformarse en alimentos, kits de higiene, saneamiento, protección infantil, apoyo psicosocial y acciones que ayudan a las familias a recuperar seguridad en medio del caos.
Desde Ecuador podemos unirnos para llevar ayuda y esperanza. Súmate a #JuntosPorVenezuela y dona en:

