En Ecuador, muchas madres hacen rendir el amor todos los días. Hacen rendir la comida, el tiempo, el dinero, la paciencia y hasta sus propias fuerzas. Detrás de cada plato servido, de cada uniforme listo, de cada tarea revisada y de cada abrazo antes de dormir, hay una madre sosteniendo mucho más de lo que se ve.
Este Día de la Madre es una oportunidad para agradecer, pero también para mirar con ternura y responsabilidad la realidad que viven miles de mujeres que crían en medio de dificultades económicas, inseguridad, cansancio emocional y preocupación por el futuro de sus hijas e hijos.
Madres que hacen rendir la comida y la esperanza
En muchos hogares ecuatorianos, las madres son quienes organizan lo poco que hay para que alcance para todos. Deciden qué se compra, qué se cocina, qué se guarda para mañana y, muchas veces, qué dejan de comer ellas para que sus hijas e hijos estén mejor.
Esta realidad no ocurre en el vacío. En Ecuador, 6 de cada 10 hogares no cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta básica, y el 36% de niñas, niños y adolescentes vive en pobreza. La pobreza infantil no solo limita el acceso a alimentos, también afecta la educación, la salud, la conectividad y las oportunidades de desarrollo. (Ecuador, niñez y adolescencia en 360°)
Por eso, cuando hablamos de madres, no hablamos únicamente de amor. Hablamos también de mujeres que enfrentan decisiones difíciles cada día: pagar transporte o comprar más comida, comprar medicinas o completar la lista escolar, trabajar más horas o pasar más tiempo con sus hijos.
El amor de una madre es inmenso, pero no debería ser la única red de protección de una familia.
Alimentar con amor cuando no siempre alcanza
Una de las preocupaciones más grandes de las madres es la alimentación de sus hijos. En la consulta nacional “Tu Voz, Tus Derechos 2025”, más de 264.000 niñas, niños y adolescentes compartieron cómo viven su derecho a la alimentación en Ecuador. Entre sus respuestas, el 38% señaló que no siempre tiene suficiente comida y el 60% dijo haber pasado momentos sin alimentos por falta de dinero.
Estos datos tienen rostro. Son niñas y niños que quizá desayunan poco antes de ir a clases. Son adolescentes que aprenden con hambre. Son madres que intentan preparar algo nutritivo, aunque el presupuesto no alcance para frutas, verduras o proteínas todos los días.
La misma consulta muestra que solo el 38% consume frutas y verduras todos los días, mientras que el 62% come snacks o alimentos procesados con frecuencia. Esto refleja una realidad que muchas familias conocen: a veces lo más barato o disponible no siempre es lo más nutritivo.
Por eso, apoyar a una madre también es ayudar a que tenga condiciones para alimentar mejor a sus hijos. No basta con decirle “eres fuerte”. También necesita acceso a alimentos suficientes, información clara, comunidades solidarias y políticas que protejan la nutrición infantil.
Criar con ternura en medio del cansancio
Ser madre no debería significar cargarlo todo en silencio. Muchas madres cuidan, trabajan, acompañan tareas, cocinan, limpian, escuchan, contienen emociones y protegen a sus hijos del miedo cotidiano.
En Ecuador, niñas, niños y adolescentes han expresado preocupación por vivir en entornos marcados por violencia, inseguridad, amenazas y riesgos en sus barrios. Esta realidad afecta directamente a las familias y aumenta la carga emocional de madres, padres y cuidadores.
Criar con ternura en este contexto es un acto de valentía, pero también requiere apoyo. Una madre agotada necesita descanso. Una madre preocupada necesita acompañamiento. Una madre que cría sola necesita redes. Una madre que vive violencia necesita protección. Una madre migrante necesita integración y no discriminación.
La ternura no nace de la perfección. Nace de relaciones cuidadas, de adultos acompañados y de comunidades que entienden que la crianza no debe ser una tarea solitaria.
Mamá también necesita cuidado
Muchas veces, en el Día de la Madre, repetimos frases como “mamá puede con todo”. Aunque suene bonito, también puede esconder una carga injusta. Las madres no deberían poder con todo solas. No deberían ser las únicas responsables de sostener la alimentación, la crianza, la economía emocional del hogar y la protección de sus hijos.
Cuidar a mamá es preguntarle cómo está. Es repartir las tareas de casa. Es escucharla sin juzgar. Es reconocer su cansancio. Es generar espacios seguros para que pueda descansar, aprender, trabajar, sanar y participar.
También es promover una crianza sin violencia. World Vision Ecuador ha identificado que niñas, niños y adolescentes reconocen como problemas el maltrato físico, psicológico y verbal en la crianza. Ellas y ellos han expresado que estas formas de violencia les generan miedo, tristeza e inseguridad.
Por eso, acompañar a las madres no significa exigirles más. Significa caminar junto a ellas para que puedan criar desde la ternura, no desde el agotamiento.
Cuando cuidamos a una madre, cuidamos a toda la familia
Una madre acompañada puede cuidar mejor. Una madre que tiene alimentos suficientes puede alimentar con menos angustia. Una madre que vive en una comunidad segura puede criar con menos miedo. Una madre que recibe apoyo emocional puede responder con más calma. Una madre que no está sola puede sostener sin romperse.
Este Día de la Madre, celebremos sus abrazos, su esfuerzo y su amor. Pero también hagamos visible lo que muchas veces no se ve: las cuentas que hace en silencio, las preocupaciones que guarda, los sueños que posterga y la fuerza con la que sigue adelante.
Honrar a mamá no es solo darle flores. Es construir un Ecuador donde ninguna madre tenga que elegir entre comer o alimentar, descansar o producir, callar o pedir ayuda.
Mamás que sostienen hogares, no solo celebraciones
En Ecuador, muchas madres no solo cuidan: también lideran, trabajan y sostienen sus hogares. Según el INEC, en el país hay más de 4,6 millones de madres; de ellas, 1,7 millones son representantes del hogar, reflejando su papel clave en el sostenimiento emocional y económico de sus familias. Además, el 44% de las madres en Ecuador son solteras.
Estas cifras nos recuerdan que detrás de muchas familias hay una madre que organiza la comida, acompaña las tareas, busca ingresos, protege del miedo y sostiene la esperanza. Por eso, cuidar a mamá no es solo un gesto bonito en mayo: es una forma concreta de proteger a niñas, niños y adolescentes durante todo el año.
Conclusión
En Ecuador, muchas madres hacen rendir el amor todos los días. Pero el amor no debería reemplazar la justicia, la corresponsabilidad ni el apoyo comunitario.
Este Día de la Madre, recordemos que cuidar a una madre también es proteger a niñas, niños y adolescentes. Porque cuando una madre cuenta con redes, alimentos, seguridad, descanso y ternura, toda la familia tiene más oportunidades de vivir con dignidad.
Celebremos a mamá. Pero, sobre todo, cuidémosla.
Este Día de la Madre, hagamos que el cuidado llegue más lejos. Ayúdanos a defender a la niñez y adolescencia del Ecuador y a acompañar a las familias que más lo necesitan. Regístrate aquí: https://hubs.la/Q04dhmTD0
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