Es posible cambiar el final de la historia

World Vision Ecuador
Dec 14, 2020 5:37:00 PM

La llegada de Mercedes a la cancha de su comunidad, en la parroquia Pungalá en Chimborazo, no pasa desapercibida por su personalidad extrovertida, el colorido bordado de su blusa, su original mascarilla y la compañía de Pitusa, su mascota. Mercedes es una niña de 11 años que se ha visto afectada por la pandemia. Ella nos cuenta: “todos los días debo ir hasta Riobamba, a la casa de mis tíos (2 horas de viaje entre ida y vuelta) para conectarme a mis clases porque en mi comunidad no hay internet”. El recorrido diario lo hace en transporte público que, además de ser un gasto no presupuestado por su familia, representa un peligro porque los buses son escasos y llevan a más personas de las permitidas. Por eso, debe extremar las medidas de bioseguridad para evitar el contagio de Covid-19.

La elocuencia con la que habla Mercedes, que se evidencia en su fluido vocabulario, se debe a la influencia de su madre. María Isidora, mamá de Mercedes, es una voluntaria comunitaria del Programa de Área Pungalá de World Vision Ecuador. Ella apoya la organización de proyectos sociales, agrícolas, zootecnistas y de emprendimiento en su parroquia.

En esta ocasión, María Isidora ayudó a que varias familias en situación de vulnerabilidad sean beneficiarias de la ayuda que entrega el “Proyecto de Respuesta Multisectorial ante el Covid-19” financiado por USAID, la Agencia de Los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, e implementado por World Vision Ecuador. Para ello, convocó al aire libre a pequeños grupos de personas -para evitar aglomeraciones- bajo estrictas medidas de bioseguridad; es decir, todos debieron asistir con mascarilla, desinfectarse las manos con alcohol gel y mantener el distanciamiento social.

La organización de María Isidora permite que las personas estén a tiempo y reciban el kit de higiene y el material de protección en casos de violencia, también una charla sobre medidas de prevención para evitar contagios de Covid-19 y cómo cuidar de la integridad de niños, niñas, adolescentes y prevenir la violencia de género en tiempos de pandemia. “La verdad no conozco de casos de violencia en mi comunidad, pero yo creo que mucha gente se calla porque eso pasa dentro de sus casas y les da vergüenza decir” comenta Mercedes mientras los promotores de World Vision hablan de la Crianza con Ternura, forma de educar a los hijos que se debe practicar en todo tiempo en la convivencia familiar.

A la reunión también asiste Carlos Guevara, Teniente Político de la parroquia Licto aledaña a Pungalá, que nos comenta que a inicios de 2020 se registraron tres denuncias por violencia intrafamiliar, mientras que durante el confinamiento obligatorio, de marzo a junio, se atendieron diez casos. “Lastimosamente, el aumento se debe al desempleo, el encierro, la reducción de ingresos y el incremento de consumo de alcohol, eso hace que la gente pierda la paciencia con sus parejas o con los hijos… Además, uno de los problemas que no permite eliminar la violencia intrafamiliar es que es vista como normal, como que así debe ser. Las mujeres son maltratadas y prefieren no denunciar a sus esposos”, afirmó el Teniente Político.

Mercedes nos comenta que en su casa se practica la Crianza con Ternura y que cuando hay problemas prefieren hablar. Pero, María Isidora con la voz entrecortada, también nos dice que no siempre fue así: “a los 16 años me casé, porque me violaron. Mis papás me obligaron a casarme porque ya estaba hecho el daño. Por muchos años viví a punta de patadas y puñetes, mi marido no dejaba superarme. Hasta que decidí, sin apoyo de nadie, seguir estudiando y llegué hasta los primeros años de la carrera de administración. Me retiré porque era difícil ir hasta la ciudad; pero no dejé de seguir adelante y estudié todo lo que estaba a mi alcance. Ahí conocí a World Vision, asistí a los talleres de Crianza con Ternura y a las reuniones sobre derechos. Ya con ese conocimiento sabía que sí y que no podía permitir… Ahora aliento a que más mujeres salgan de los círculos de violencia. Y por supuesto, aplico todo lo que he aprendido en mi familia y Mercedes también conoce sobre sus derechos”.

Para que más historias como la de María Isidora se repitan y la violencia de género no sea el pan diario de muchas mujeres en las comunidades rurales del Ecuador, World Vision trabaja durante la pandemia, a través de charlas de Crianza con Ternura, que es un enfoque de desarrollo integral de la niñez propuesto por la organización, que busca el reconocimiento de los derechos del niño, refuerzos positivos y entrenamiento de la autonomía desde la temprana edad, la transformación de las desigualdades y la violencia que impide la vida en plenitud de la infancia y su comunidad. Y, así es posible cambiar el final de la historia de dolor, por una historia de amor.

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