Escrita por: Salomé Torres y Victoria (adolescente)
A los 16 años, mientras muchas adolescentes dudaban si la ciencia también era un lugar para ellas, Victoria hizo algo distinto: decidió aprender a programar. No lo hizo porque alguien le dijera que era fácil. Lo hizo porque tenía curiosidad. Y porque, aunque no lo sabía entonces, estaba entrando a un mundo donde solo 3 decada 10 estudiantes en carreras STEM en Ecuador son mujeres.
“Mi nombre es Victoria, tengo 17 años y soy venezolana. Hace cinco años mi familia tuvo que migrar a Ecuador. Actualmente vivo en Quito junto a mis padres y mi hermano. Aunque dejar Venezuela no fue fácil, Ecuador nos acogió con los brazos abiertos. Hemos logrado adaptarnos muy bien, he hecho buenos amigos y he podido continuar con mis estudios.
Desde pequeña sentía curiosidad por cómo se creaban las cosas. Fue durante la pandemia cuando esa curiosidad encontró un camino: quería entender cómo se hacían los videojuegos. Así fue como entré al mundo de la programación. Con el tiempo descubrí que mi interés iba más allá de los videojuegos; me apasionaban también las aplicaciones, las páginas web y todo lo que la tecnología podía crear. Alos 14 años comencé un curso donde aprendí los fundamentos de la programación, y desde entonces no he parado de aprender.
Hoy estudio en el colegio y al mismo tiempo tengo mi propio emprendimiento. Creo páginas web, chatbots y software para pequeños negocios. Cuando llego a casa, hago mis tareas rápido para poder dedicarme a lo que más me gusta: aprender más sobreprogramación, marketing y ventas. También estudio inglés, porque sé que entecnología es una herramienta clave.
Mi emprendimiento se llama SmartCodeStudios. La idea nació viendo a mis papás, que también son emprendedores. Noté que necesitaban automatizar procesos y pensé: ¿por qué nohacerlo yo? Así entendí que la tecnología no solo es código, es una forma deayudar a otros a crecer.
Entrar al programa Youth Ready de World Vision cambió muchas cosas para mí. Ahí no solo aprendí a emprender; aprendí a confiar en mí. Aprendí a manejar mis emociones, a comunicar mis ideas, a ponerle números y estructura a mis sueños. Gracias a ese apoyo lancé oficialmente mi negocio y cerré mis primeros clientes. Ese momento me hizo pensar: sí es posible.
Mi gran sueño es tener una gran empresa de tecnología y convertirme en una persona influyente en este campo. Quiero demostrar que la edad no es un límite y que, con disciplina, curiosidad y las herramientas adecuadas, se pueden lograr grandes cosas. Mi sueño es tener una agencia, donde trabajemos tanto en marketing como desarrollo de software y ciberseguridad. Youth Ready ha sido parte fundamental de este camino, y estoy agradecida por la oportunidad de aprender y crecer. Este es solo el comienzo de mi mejor versión”.
Victoria tuvo algo que miles de niñas aún no tienen: un programa que creyó en ella, formación técnica, emocional y emprendedora, y alguien que le dijera a tiempo “tu idea vale”. Gracias a Youth Ready de World Vision Ecuador, convirtió su curiosidad en un negocio real. Aprendió programación, sí, pero sobre todo aprendió a creer en sí misma. Y como ella, 213 adolescentes y jóvenes completaron su formación en 2025, construyeron planes de vida y dieron pasosconcretos hacia su autonomía.
Invertir en una niña en la ciencia no es solo equidad. Es desarrollo. Es innovación. Es futuro.
En este Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, tu apoyo puede marcar la diferencia entre una niña que duda y una joven que crea, programa y lidera. Ayúdanos a multiplicar historias como la de Victoria, porque cuando una niña accede ala ciencia, no solo cambia su vida: cambia lo que el mundo puede llegar a ser.

.png?width=170&height=52&name=MicrosoftTeams-image%20(2).png)

.png?width=190&height=58&name=MicrosoftTeams-image%20(2).png)