Un día de la Niña para leer a Jessica

World Vision Ecuador
Oct 8, 2020 4:34:09 PM

“Hoy en día las mujeres del pueblo quichua estamos resurgiendo, entendiendo lo valiosas e inteligentes que somos, ya que estamos dotadas, además del estudio, con muchas otras cualidades”
Jessica, 22 años

Mi lugar favorito el lugar en donde vivo: el campo. Mi parroquia es un valle rodeado de montañas, que además también lo atraviesa un río, en el cual se puede pasear con tranquilidad. Yo digo que mi parroquia es un lugar muy terapéutico para vivir. Mi casa está frente a una iglesia a la que asisto. Mis padres y yo nos dedicamos a sembrar productos como papas, maíz, habas y arvejas. La labranza de la tierra es la fuente de ingresos para mi familia.

Mi día empieza a las 06:00 am cuando me levanto a hacer el desayuno. Luego me preparo para asistir a mis clases virtuales. Te cuento que pude continuarlas gracias a que el vecino Manolito me apoyó con su internet. Los días que no tengo clases, voy con mis padres a ayudarles en los terrenos. Ahí hay mucho que hacer siempre. Otros días me quedo en casa y aprovecho mi tiempo tejiendo, bordando, o haciendo cualquier manualidad que se me ocurra. Mi cabeza vuela imaginando todo el arte que pueden hacer mis manos. Los sábados doy clases a niños de la escuela bíblica en mi iglesia. ¿Te cuento un secreto? Aquí entre nosotros la verdad para mi esos niños son como mi medicina, lo que me hace querer que sea fin de semana pronto. Además, los domingos asisto a mi grupo de jóvenes de la iglesia. ¡Qué vida tan ajetreada! Seguramente es lo que estás pensando, pero a mí me encanta.

Me llamo Jessica y tengo 22 años. Tengo cabello oscuro y largo que me gusta trenzar. Soy soñadora, imaginativa y me encanta el campo, mi campo querido, por eso estudio Agronomía y ya estoy por la mitad de mi carrera. Además, puedo decir que soy orgullosamente indígena. Pero mi camino ha sido largo para llegar a donde estoy. Quiero que por un momento no me imagines como soy ahora; retrocedamos unos años atrás porque quiero que hoy conozcas mi historia. Si eres una niña o una adolescente y estás leyendo, espero inspirarte para lograr todo lo que quieras.

Hace muchos años atrás conocí a Word Vision, mis padres me inscribieron en un campamento que se organizó en mi parroquia. Desde que tengo uso de razón, participé en los campamentos cada año. La verdad que era una de las cosas que esperaba todo el año. El recuerdo más inspirador que tengo es haber participado en un taller de proyectos de vida que se hacia todos los domingos. Me encantaba aprender, poder compartir con otros niños, niñas y adolescentes sobre experiencias de la vida y sobre qué es lo que queremos lograr en un futuro. En ese taller premiaron a los mejores proyectos de vida, -¿qué crees?- ¡Mi proyecto fue uno de los ganadores! Mi idea fue un cultivo de moras y hoy gracias a ese proyecto que me planteé desde niña he podido solventar mis estudios.

Para muchas jóvenes estudiar es realmente un privilegio, cuando no debería ser así. Y es con este tema que quiero contarte mi segundo recuerdo más bonito. En un taller de los que asistía con World Vision aprendí sobre derechos de la niñez. Este tema marcó mucho mi vida. Una de las cosas que me encantaba es que ayudaban no solo con charlas y talleres, sino que también acudían ante un problema, actuando de manera inmediata y haciendo valer los derechos que tenemos todos y todas.

Desde mi pensar como Jessica, sentí que aprender sobre derechos estaba muy bien, pero también quise hacer algo más por la situación que vivían muchas de mis amigas. El principal problema que viví de manera cercana con ellas es que los padres no querían apoyar a sus hijas a que estudien, ya que consideran que las mujeres tienen la obligación de quedarse en casa y ayudar a los padres. Opinaban que enviarles a la escuela sería una pérdida de tiempo y dinero. La mayoría de mujeres al terminar el colegio optan por trabajar, casarse o simplemente quedarse en casa, pero esto no siempre debe ser así, ¿qué opinas? Si es que piensas como yo, sabrás que no me quedé de brazos cruzados ante esto y mediante el grupo de niños y de jóvenes incentivo a las niñas y mujeres a prepararse para una vida exitosa. Les enseño sobre empoderamiento, lo importante que es el estudio, el renovar su vida. Dicen por ahí que para que alguien te escuche no solo debes hablar, sino demostrar lo que dices con acciones. Es por eso que me esfuerzo cada día, quiero ser ejemplo e inspiración de muchas niñas y adolescentes. La violencia, especialmente hacia las mujeres indígenas, es lo que quiero cambiar y espero que me ayudes a lograrlo.

Si llegaste hasta aquí ¡gracias por leerme! Ojalá estas líneas te queden sonando, y si tienes niñas y adolescentes a tu lado, lo que puedes hacer es apoyarles en sus sueños siempre.

No quiero acabar mi historia sin dejarte un mensaje:

Ser mujer es la bendición más grande que se puede tener. Somos expertas en crear conexiones, cultivar relaciones y en soñar en un mundo mejor. Como mujeres empoderadas debemos entender lo valiosas que somos, no dejarnos vencer por el dolor que sintamos, sino levantar las alas a las alturas, dejando atrás los lugares bajos y la neblina de la duda, obtener una visión de águila. ¡Feliz día de la niña,! por niñas fuertes y soñadoras que vuelen alto.

Jessica Caranqui-World Vision Ecuador


World Vision Ecuador acompaña y promueve, en nueve provincias del país con los proyectos de área, que 162.762 niñas, adolescentes y mujeres desarrollen su potencial, a través de trabajar con ellas para que reconozcan sus capacidades y habilidades, reafirmen su identidad, vocación y sobre todo ejerzan plenamente sus derechos. Jéssica, desde sus 6 años, participa en las actividades que realiza World Vision en Chimborazo. Junto a ella construimos su plan de vida, al igual que lo hicimos este 2020 con 199 adolescentes mujeres.

Queremos contar más historias de éxito como la de Jéssica y que muchas más niñas continúen sus estudios y cumplan su proyecto de vida.

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